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04 de December, 2019

El 77% de los españoles prefiere comprar una vivienda que alquilarla

Cuando llega el momento de independizarse aparece la eterna pregunta: ¿Comprar o alquilar? El mantra de que España es un país de propietarios, y quiere seguir siéndolo, se vuelve a cumplir. La mayoría de los españoles prefiere comprar a alquilar. El 76,7% se decanta por tener su vivienda en propiedad, un porcentaje que aumenta hasta casi el 82% entre las personas de entre 55 y 65 años.

La idea de que la vivienda es una inversión segura (considerada por el 70,2% de los encuestados) hace que el 74,2% de los participantes en el estudio considere que le compensa más pagar una hipoteca que un alquiler. Sin embargo, más de la mitad afirma que no podría permitirse pagar una vivienda en solitario.

En España, la cuota media de una hipoteca se sitúa en 593,91 euros, sin embargo, la brecha entre comunidades es notable. Según los datos del tercer trimestre de 2019 facilitados por los Registradores, en la Comunidad de Madrid esta cantidad asciende hasta los 873,90 euros de media, seguida por la cuota hipotecaria de Baleares (863,13 euros), Cataluña (692,83 euros) y País Vasco (623,22 euros). En este sentido, las opciones más asequibles se encuentran en comunidades como Extremadura, con una cuota media de 350,55 euros para una hipoteca o Murcia, con 385,07 euros.

Las cifras confirman una diferencia notable de las cuotas hipotecarias respecto a las mensualidades del alquiler. El coste medio del metro cuadrado de las rentas en octubre se situó en 10,8 euros, tomando como referencia el dato facilitado por Idealista. La Comunidad de Madrid vuelve a tener el precio más caro, con 15 euros por m2. Así, la mensualidad de alquiler de un piso de 80 m2, se situaría en 1.200 euros. En Cataluña, con el metro cuadrado a 14,4 euros, la mensualidad media asciende a 1.152 euros.

A la hora de decantarse entre la hipoteca o el alquiler hay que valorar diversos aspectos, no solo las mensualidades. La elección de la propiedad conlleva, además de la cuota mensual, los gastos derivados de la formalización de la misma. El propietario también debe sumar posibles reparaciones, el pago de la comunidad, seguros, el IBI o los gastos de consumo como agua, luz, gas o internet. Es necesario tomar la decisión con vistas al futuro, ya que cuando se firma una hipoteca existe en compromiso de destinar al pago una parte de los ingresos mensuales durante un largo periodo de tiempo. Una cantidad que puede incrementarse si se trata de una hipoteca variable.

En este sentido, el alquiler se plantea como una solución ante la falta de estabilidad, ya que el compromiso temporal es menor. Normalmente, las mensualidades se mantienen inalteradas durante el periodo del contrato aunque, una vez que finaliza, el propietario puede subir precios para alinearse con el ascenso que experimenta el IPC. En este caso, también hay que añadir a la suma la fianza a desembolsar y los gastos de consumo mensual.

Fuente: El Economista

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