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16 de December, 2022

El mercado inmobiliario en 2023

El mercado inmobiliario, en 2023, se enfrentará a una serie de retos que ya se han dejado ver al final de este año que aún no ha acabado. Si bien 2022 está siendo un ejercicio muy bueno para el sector, las previsiones para los próximos meses han templado los ánimos y rebajado las expectativas que los profesionales inmobiliarios se habían creado en los últimos dos años.

Ante este panorama que se avecina, cabe preguntarse: ¿a qué retos se enfrentará el sector en 2023? La Unión de Créditos Inmobiliarios responde a esta cuestión con un listado de las claves más importantes a tener en cuenta el próximo año.

El Euribor no pasará del 3%


La evolución del Euribor comenzará a ajustarse y a reducirse cuando este indicador alcance la barrera del 3%, la cual no llegará a superar. Esto será así siempre y cuando la inflación esté bajo control.

Relacionado con la evolución del Euribor, también es posible que comiencen a abaratarse los tipos de interés a largo plazo, aunque no alcanzarán los niveles tan bajos que obtuvieron en los últimos años.

Además, los tipos fijos de las hipotecas, predominantes en estos años anteriores debido a su seguridad, perderán fuerza, ya que también han subido en la misma proporción que los créditos con interés variable.

Los precios se ajustarán según la demanda


En el caso de los precios de la vivienda, encontraremos dos tendencias diferentes. Por un lado, en aquellas zonas donde sigue existiendo una demanda de vivienda suficientemente fuerte, ya sea por compradores de primera residencia o por inversores, los precios se mantendrán e, incluso, podrían subir ligeramente. Por otro lado, en aquellas provincias donde se ha producido una contracción de la demanda, el ajuste en el precio de la vivienda será a la baja, con una ligera caída del coste.

Esto no será así en el caso de la vivienda de alquiler, donde la escasa oferta de pisos para arrendar que podría mantener los precios de este sector al alza durante el 2023.

Los pisos de segunda mano como motor del sector


La falta de proyectos de obra nueva por el aumento del coste de los materiales de fabricación y la desmotivación de las empresas motoras y el aumento de los precios de este tipo de viviendas hará que la demanda vuelva la mirada hacia los inmuebles de segunda mano el próximo año, más baratas y abundantes en el sector.

Más cautela de los compradores


Ante la incertidumbre económica, las decisiones de compra de un nuevo inmueble se harán de forma mucho más pausada. Los demandantes preferirán esperar un poco más para ver qué sucede a final de año y pensárselo dos veces antes de invertir en una vivienda en propiedad.
Así, el número de transacciones, que alcanzó un gran récord en los últimos dos años, especialmente en 2022, tras la pandemia, se ajustará a la baja, con una previsión similar a la que se produjo en 2019, de poco más de 501.000 compraventas.

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